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El fútbol no es un privilegio, sino un derecho fundamental de los niños. Siendo así, el fútbol desempeña un papel importante en la preservación de ese derecho infantil. Como lenguaje universal de millones de niños y niñas y como deporte, el más popular del mundo en muchas partes, trae consigo muchos beneficios al proceso de desarrollo e integración de ellos los más pequeños.

Entre los beneficios del fútbol en los niños tenemos: en plena etapa de crecimiento, los niños desarrollan condiciones ideales para entrenar la movilidad. A partir de los cinco años, la mayoría de ellos están preparados para dar sus primeros pasos en éste juego cuyo denominador común es el balón. Se adaptan mejor a los movimientos y suelen presentar mejor coordinación. Incrementa la potencia muscular de las piernas, mejora la capacidad cardiovascular, estimula la velocidad de reacción, la coordinación motora y la visión periférica; aumenta la densidad ósea a nivel del fémur.

Se estimula la potencia del salto, aumenta los niveles de testosterona, lo que hace que se forme más tejido muscular. Oxigena la sangre y un elemento vital: sociabiliza a los niños y los ingresa en el gratificante trabajo en equipo, algunos psicólogos afirman que el fútbol permite alejar a los jóvenes de las drogas, violencia y alcohol.

Un niño puede entrenar técnicamente como lo hace un profesional, variando solamente en la intensidad del ejercicio y el nivel de dificultad táctico que se le pueda plantear. Normalmente las escuelas de fútbol cuentan con entrenadores, médicos y fisioterapeutas. A medida que los niños se van superando en los entrenamientos y van creciendo pasan al siguiente grupo y tienen que practicar más veces por semana.

A los 8 o 10 años de edad, los niños empiezan a competir en el campo y a entrenarse 3 veces por semana, como mínimo. Cuanta más edad, mayor velocidad y más dificultad. Las categorías infantiles están formadas por niños de 13 años.

UNICEF utiliza el fútbol de muchas formas y en muchos países para educar a los niños en sus relaciones con los demás. Así no lleguen a ser profesionales del deporte estrella, éste juego habrá aportado numerosos beneficios a su salud física y mental.

En los niños se debe trabajar la dinámica de grupo, la coordinación y la psicomotrocidad. La idea es preparar el cuerpo para esfuerzos grandes y seguidos como los que se producen en un partido. Y comenzar acondicionar el cuerpo al ritmo que el fútbol impone.

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