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Todo Mundial espera sus estrellas, y en ocasiones las que brillan no son las esperadas, así pasó en el reciente Mundial de Sudáfrica cuando algunos nombres ya estaban listos para plasmarse en moldes de oro, pero los que se grabaron fueron otros.

Sorpresivamente los espectadores futboleros vieron como los ídolos anticipados se fueron yendo paulatinamente de regreso a sus países, pero así mismo empezaron a sorprenderse con rostros nuevos.

Es el caso de la selección de Uruguay, quien fue el último equipo suramericano por conseguir su tiquet al Mundial y que en su fantástico juego colectivo, un nombre, un hombre se empezó a perfilar con letras doradas: Diego Forlán.

Este uruguayo de 31 años,  jugador del Atlético de Madrid, ha marcado su carrera con esfuerzo y sencillez, a lo largo de ella ha combinado también diversas disciplinas como  el tenis, el esquí y el golf.

En el fútbol comenzó su carrera en el Club Atletico Peñarol de Uruguay, pero fue en 1998 cuando debutó como profesional en el Independiente de Avellaneda de Argentina, allí se convirtió en el primer goleador de la plantilla, luego pasó al Manchester United, donde ganó una Premier League en el 2002 y una FA Cup en el 2004. Posteriormente, pasó al Villarreal consiguiendo esa temporada la Copa Intertoto siendo su mejor año al proclamarse ‘Pichichi’,  premio otorgado al máximo goleador de la Primera División de la Liga Española, y Bota de Oro al sumar 25 goles.

Actualmente en el Atlético de Madrid, Forlán  ha conquistado la Bota de Oro en la liga 2008/2009. Y lo más reciente, ha obtenido el título de ser el mejor jugador del Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010, al hacerse acreedor del Balón de Oro, equiparando su actuación a la de jugadores como Diego Armando Maradona, Zinedine Zidane, Ronaldo, Paolo Rossi o Salvatore Schillaci.

Su reconocido trabajo y talento, nace de un sueño que Diego Forlán tuvo desde pequeño, ser un excelente futbolista para poder ayudar a su hermana que en un accidente, quedó discapacitada.

Y cumpliendo su meta, mostró sus condiciones atléticas y humanas, que han traspasado las fronteras del fútbol, pues la Unicef lo nombró como embajador, y desde esta instancia, Forlán promueve diversas obras sociales.

Así que el molde de oro de Sudáfrica 2010 se fijó con este hombre, que muchos no tuvieron en cuenta, pero que hoy es reconocido mundialmente, porque sabe exponer sus dones en la cancha.

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